Air Gear manga vs anime: una historia que empieza con patines y termina siendo mucho más grande de lo que parece.
Por Riku Delacroix
Air Gear es de esas series que empiezan de una manera y terminan siendo algo completamente diferente. Al principio piensas: “Ah, ok, este es otro anime de adolescentes haciendo piruetas en patines con turbo-motores”. Luego aparecen las Parts Wars, los Kings, las Roads, las Regalias, Sleeping Forest, Genesis y gente que aparentemente decidió que las leyes de la física eran solo una sugerencia, incluso con referencias históricas. Y ahí entiendes que esto ya no va solo de patinar.
La historia es obra de Oh! Great, nombre artístico de Ito Ōgure. Y si hablamos de diseños y estilos de dibujo característicos, podemos poner un ejemplo como Kakashi, de Naruto: hay autores cuyo estilo es tan reconocible que uno puede saber qué obra hicieron simplemente viendo a sus personajes. Lo mismo pasa con Oh! Great. Es un mangaka conocido por hacer dibujos extremadamente detallados, desde lo más sencillo hasta lo más sensual, con personajes exagerados, peleas muy locas y, obviamente, bastante fanservice. También es conocido por Tenjho Tenge y posteriormente por el manga de Bakemonogatari. Pero su estilo en Air Gear empieza siendo bastante reconocible y, conforme avanzan los capítulos, se vuelve cada vez más impresionante y, al mismo tiempo, más difícil de seguir. Hay páginas donde uno está viendo una pelea y piensa: “Sí, sí, entiendo perfectamente”. Pasas la página y: “No entendí absolutamente nada”. Pasas otra: “Pero qué bonito se ve”. Y mientras estás tratando de entender qué acaba de pasar, ya estás completamente enganchado en una historia que tiene bastante más peso del que parecía al principio.

Una de las cosas que más me llamó la atención desde el principio es la vibra que tiene Air Gear. Y aquí es imposible no pensar un poco en Jet Set Radio. No digo que esté confirmado que Oh! Great haya tomado inspiración directamente del juego, pero la comparación se vuelve bastante evidente, sobre todo cuando aparece Sora y el primer Sleeping Forest. Jóvenes, patines, música, estilo callejero, equipos, libertad, rebeldía, rivalidades y esa sensación de que las ruedas son más que un simple medio de transporte.
Y hasta el primer tema de Sleeping Forest ayuda muchísimo a crear esa sensación. Tiene ese aire urbano y juvenil que recuerda bastante a la energía de Jet Set Radio. Claro, Air Gear toma esa estética y dice: “¿Qué pasaría si además estos adolescentes pudieran usar los patines para pelear como si fueran armas?”. Y bueno… pasó.
El manga empieza relativamente sencillo. Ikki es básicamente un delincuente adolescente con demasiada energía que descubre el mundo de los Storm Riders y termina metiéndose cada vez más en este universo. Lo divertido es ver cómo va pasando de hacer sus primeras locuras con Kogarasumaru a meterse en problemas cada vez más grandes.
Y aquí nos preguntamos: ¿por qué Ikki es nuestro idiota? Cada vez que parece que va a tomar una decisión razonable, hace exactamente lo contrario. Pero justamente eso hace que funcione como protagonista. Tiene esa personalidad impulsiva de “primero lo hago, después vemos qué pasa”, y muchas veces el resultado es que todo el mundo termina metido en una pelea absurda. Aunque también hay que reconocer que, cuando toca ponerse serio y proteger a los suyos, Ikki sabe hacerlo.
Pero hablemos de lo siguiente, porque aquí es donde empiezan a ponerse interesantes las cosas tanto en el anime como en el manga, y sobre todo en las OVAs, que aunque solamente son cuatro, a grandes rasgos abordan varios de estos temas.
Los senderos o Roads son importantes porque en Air Gear no se trata simplemente de saber patinar rápido. Cada Rider desarrolla una forma particular de utilizar sus Air Trecks, y esos estilos son los famosos senderos. Los que llevan uno de estos caminos hasta un nivel superior pueden convertirse en Kings o Queens, y ahí entran las Regalias, Air Trecks especiales diseñados para potenciar las habilidades de un determinado sendero.
No todas funcionan igual: cada una está pensada para un tipo de Road y permite que su usuario lleve sus habilidades mucho más lejos. Por ejemplo, la Wind Regalia está relacionada con el viento y la velocidad; la Flame Regalia utiliza el calor y las corrientes de aire para generar ataques; la Thorn Regalia aprovecha las vibraciones y el control del aire de una manera mucho más precisa; la Fang Regalia se enfoca en la potencia y el impacto; y la Thunder Regalia utiliza la electricidad y la velocidad para convertir los movimientos en ataques devastadores.
Y luego está la Sky Regalia, que juega en otra liga. Su función está relacionada con el control del viento y la creación de corrientes de aire a una escala muchísimo mayor. Es una de las Regalias más importantes de toda la historia y está directamente relacionada con la Tropaion Tower y con los misterios que rodean a los Gravity Children.
Lo interesante es que una Regalia no convierte automáticamente a alguien en un monstruo. El usuario necesita dominar su sendero para poder aprovecharla realmente. Por eso los Kings son tan importantes: no se trata solamente de tener el equipo más poderoso, sino de comprender y dominar completamente tu Road.
En el anime estos conceptos apenas alcanzan a mostrarse, pero en el manga se vuelven una parte fundamental de la historia. Cada Regalia está relacionada con un sendero y con la forma en que su usuario utiliza el aire, la velocidad y el movimiento. Y conforme aparecen más Kings y más Regalias, uno se da cuenta de que esto ya dejó de ser un simple manga de carreras.

También está la Tropaion Tower, que al principio parece simplemente la gran meta dentro del mundo de los Storm Riders: una torre legendaria que representa llegar a la cima. Pero en el manga termina teniendo una importancia mucho mayor, porque está conectada con los Gravity Children, las investigaciones que dieron origen a buena parte de los misterios de la serie y el verdadero trasfondo de las Regalias.
Aquí es donde se nota todavía más la diferencia entre anime y manga. El anime apenas alcanza a presentar este mundo, mientras que el manga empieza a conectar los senderos, los Kings, las Regalias, Sleeping Forest y la Tropaion Tower hasta convertir todo en una historia muchísimo más grande. Básicamente, lo que parecía ser “patinar y ganar carreras” termina convirtiéndose en una conspiración que involucra experimentos, poderes y gente capaz de hacer cosas que ya deberían tener a la física llamando a la policía.
Porque claro, en Air Gear llegó un momento en que unos patines dejaron de ser unos patines y se convirtieron básicamente en armas de destrucción masiva.
Y sí, en algún momento uno deja de preguntar “¿cómo funciona esto?” y simplemente acepta que funciona porque Oh! Great decidió que así fuera.
Y hablando de peleas, una rivalidad que me gusta bastante es la de Ringo y Simca. En el anime se nota la tensión entre las dos, especialmente por su relación con Ikki. Ringo representa mucho más esa conexión con Kogarasumaru y Sleeping Forest, mientras que Simca tiene una actitud mucho más relajada, provocadora y calculadora.
En el anime la rivalidad se siente bastante como una mezcla de celos, competencia y provocaciones. Hay momentos donde prácticamente puedes sentir el “esta chica me cae mal”, aunque ninguna tenga que decirlo directamente.
Pero en el manga, vaya que la cosa cambia bastante.
La rivalidad entre Ringo y Simca tiene mucho más espacio para crecer y, como todo en Air Gear, eventualmente deja de sentirse como una simple competencia entre dos chicas. En el manga hay situaciones mucho más agresivas y enfrentamientos que hacen que la palabra “rivalidad” se quede corta. Hay momentos donde uno piensa que estas dos ya no están compitiendo por ver quién se queda con Ikki, sino que directamente están a dos segundos de matarse.
Violencia pura.
Y eso es precisamente algo que el anime no alcanza a transmitir del todo porque se acaba demasiado pronto. La serie de 2006 tiene 25 episodios y apenas adapta una parte de todo lo que ocurre en el manga. Muchos personajes y conflictos tienen muchísimo más desarrollo en el papel, además de el papel de Rika nee y su pasado con sleping forest y su manera feroz de patinar siendo una de los pilares en su era, además de la profunda relación entre amigo/agito con su hermano.
Akito y Agito comparten cuerpo, pero tienen personalidades completamente distintas: Akito es amable e inocente, mientras que Agito es agresivo y actúa como su protector. Su forma de ser está muy marcada por el trauma de su infancia y por su hermano Kaito, quien abusó y ejerció un control brutal sobre ellos, Pero tienen una historia bastante compleja que se merece un artículo exclusivo para ellos.
También está Rika Nee, quien formó parte del Sleeping Forest original junto a Sora y otros Riders. Su pasado está conectado con las traiciones, los Gravity Children, las Regalias y la Tropaion Tower, haciendo que Sleeping Forest sea mucho más que un simple equipo. Al final, Air Gear consigue que casi todos tengan un pasado complicado conectado con la historia principal.
Y realmente Cuando digo que cada personaje tiene algo que lo hace especial es porque de verdad hay profundidad en cada uno de ellos y una historia que nos costaría bastante contarles pero eso será para otra ocasión.
El anime, por eso, tiene una relación bastante extraña con Air Gear. No diría que sea malo porque, siendo honestos, es muy divertido de ver. La música es buenísima, las carreras tienen mucha energía y cuando empiezan las peleas la serie se vuelve bastante adictiva.
Pero también tienes que aceptar que no le hace justicia al manga.
Es como si te enseñaran el tráiler de una historia muchísimo más grande y después te dijeran: “Bueno, eso fue todo”. Y entonces llegas al último episodio y te preguntas:
¿ESO ERA EL FINAL?
¿No? Bueno… sí. Pero no.
Porque técnicamente terminó el anime, pero la historia claramente no terminó ahí.
Es de esos finales que te dejan con cara de “¿y ahora qué?”. Hay conflictos que apenas estaban comenzando, personajes que todavía tenían muchísimo que aportar y situaciones que simplemente quedaron en pausa. Si llegaste hasta ahí pensando que ibas a tener una conclusión satisfactoria, probablemente termines buscando inmediatamente dónde continúa el manga.
Y ahí aparecen las OVAs.
Las OVAs son probablemente lo más cercano que tenemos a decir: “Miren, esto es lo que Air Gear puede hacer cuando le dan una adaptación con más ganas”.
La animación mejora bastante, las peleas tienen más movimiento y se nota mucho más la velocidad de los Storm Riders. Además, adaptan partes posteriores del manga, así que puedes ver a personajes y situaciones que el anime televisivo ni siquiera alcanzó a tocar.
Y eso hace que duela un poquito más.
Porque ves las OVAs y piensas: “¿Por qué no hicieron esto con toda la serie?”.
Las peleas de Air Gear funcionan especialmente bien cuando puedes sentir la velocidad. No se trata solamente de ver a alguien patinando; la gracia está en las Roads, en cómo utilizan el aire, las paredes, los edificios y el entorno para moverse. Aunque llega un momento donde empiezas a preguntarte cómo demonios nadie termina con la columna vertebral destruida después de semejantes maniobras.
Pero no importa.
La física ya había abandonado el proyecto.
Y mientras más avanza el manga, peor se pone la cosa. Lo que empezó como patines termina metiendo conceptos cada vez más exagerados, poderes que parecen sacados de otra serie y batallas donde tienes que recordar que, técnicamente, todo esto sigue siendo sobre gente usando Air Trecks.
El manga además tiene 37 volúmenes, así que tienes muchísimo más contenido después de donde termina el anime. Y ahí es donde aparecen todos esos conflictos y personajes que hacen que la historia termine siendo mucho más grande de lo que parecía al principio.
Sleeping Forest, Genesis, los Kings, las Regalias, las Roads… llega un punto donde ya no sabes si estás leyendo un manga de deportes, peleas, ciencia ficción o una alucinación colectiva de Oh! Great.
Probablemente sea un poco de todo.
Y eso también explica por qué Air Gear puede ser una experiencia bastante rara. Hay fanservice que puede llegar a ser excesivo, pero incluso eso termina siendo parte del estilo de la obra y, en ocasiones, funciona como alivio o como una forma de conectar ciertas situaciones. Sí, la historia se vuelve complicada y llega un punto donde necesitas un mapa mental y sí, la física murió hace mucho. Hay momentos donde simplemente dices:
“¿Qué carajos estoy leyendo?”
Y luego:
“Me gusta.”
Pero después ves una página doble de una pelea, escuchas una canción del anime y piensas;“Ok… esto está demasiado increíble.”
Y ahí está Air Gear.
El anime te deja con un:
“¿ESO ERA EL FINAL?”
El manga simplemente te responde:
“No. Apenas empezábamos.”
Así que dinos, ¿qué te ha parecido el anime, el manga y las OVAs?






